martes, 20 de octubre de 2009

Detente

Suenan tambores, gaitas, alegres
Suenan todos, detente.
Me miras a los ojos
y el deseo se despierta
loco desde tus labios.
Los mismos alocados deseos
me mueven hacia una extraña
añoranza de horas,
pidiendo al universo
que mientras nos amamos
mi realidad se escurra, detente.
Cae el sudor de tu piel morena
y deliro
y alucino,
me borro.
Entonces hay manos
sobre las líneas de tu espalda:
caliente, caliente,
hay piernas dormidas
bajo tu cuerpo encendido de todo,
(creo) de todo.
Nos conocemos menos o más, no sé, detente.
Esto no debía pasar,
pasó...
Todabía me niego como niña,
para atontar un poco el ambiente
y es que tanta sutileza aprendida por años
se me hace insoportable a ratos, detente.
Nada de descansos,
pero es que palpo el derrame incierto,
vivo, moreno, salado, húmedo...
Por fin algo realmente temprano,
me digo.
Derramas energía tangible de ensueño,
qué vá! ahora me detengo,
la que está en la cama
dando vueltas soy yo.

2 comentarios:

Xavian dijo...

Excelente sencillamente, lleno de mucha pasión, me sigues sorprendiendo Talia... eso sí se te fue el dedo por ahí en la palabra descanso que se escribe con s y no con z ;)

Talía Calderón dijo...

Error corregido mi seguidor favorito, es un gusto saber que lo disfrutaste. La poesía es una experiencia espiritualmente deliciosa cuando se sabe degustar. Un abrazo.